Lamentablemente son tiempos de escasez. Escasez del tiempo, que vemos pasar a ritmo acelerado y sin darnos cuenta. Tiempo que no nos permite parar ni un segundo, que nos lleva en un circulo vicioso en el que cada vez necesitamos ir más deprisa, sin pararnos a pensar o reflexionar en nada.

Paremos, reflexionemos sobre nuestra vida cotidiana, pensemos que existe algo más que nuestros problemas, mucho más que nosotros mismos. Por que existen muchas formas de quedarse aislado, de quedarse encerrado en su propio mundo. Y el tiempo se consume y nos consume a nosotros mismos.

Por que podemos olvidarnos de nosotros mismos, y de nuestras relaciones personales, de nuestros amigos, de nuestros familiares, de las personas que nos rodean cada día, pero puede ser algo que acabemos pagando caro. Y lo difícil es darse cuenta. No tenemos tiempo para verlo venir. Solo lo atisbaremos cuando sea demasiado tarde. Cuando sea imposible recuperar el tiempo perdido, cuando ya nadie se acurde de nuestra existencia.

Existen muchas formas de aislar a las personas, y casi todas, tan sencillas y fáciles que podemos llevarlas a cabo sin darnos cuenta. Cuando no nos paramos a conversar con alguien conocido, e incluso apenas le saludamos, cuando no damos respuesta a una llamada de ayuda de un amigo, cuando no tenemos la paciencia necesaria para escuchar a nuestros mayores. Situaciones fáciles de encontrar y cada vez más comunes en nuestro mundo.

Y si, existen casos, en los que si cabe, todavía debe ser mayor nuestra aportación, nuestra dedicación, por que se lo debemos a la sociedad y a nuestro entorno. Ofrecer accesibilidad universal a personas mayores o con discapacidad es lo menos que podemos hacer por ellos, al igual que en muchas otras circunstancias a otros grupos de población. Debemos hacer lo que se encuentra al alcance de nuestra mano, lo que no requiere de nadie mas para llevarlo a cabo.

Por que a todos nos gusta rodearnos de gente, por que lo necesitamos, por que es vital, y por que nos proporciona oxigeno mental. Por que la soledad no es buena compañera.  Si, a todos nos gusta, y no solo cuando nos encontramos mal, si no cada vez que necesitamos tener una vía de escape, una salida a nuestros problemas, a nuestras alegrías,

Debemos y tenemos mucho por decir. Llevésmoslo a cabo y no olvidemos a las personas.