Llamarme loca, pero hace tiempo que escape de tópicos o modas, y cada día no dejo de sorprenderme más cuando miro a mi alrededor, y no dejo de ver a personas que modifican sus gustos a cada segundo, según va el viento. Bueno, según va el viento o según el viento hace sonar en la radio, de mostrar en la televisión, o coloca en cualquiera de los paneles publicitarios o marquesinas de las calles una nueva moda.

Será que me estoy haciendo mayor, pero cada día lo llevo peor.

No quiero decir que no estemos todos influenciados por lo que nos rodea. Nadie se libra de un mundo publicitario cada vez más invasivo. Yo misma soy fruto de un sin fin de señales que llegan a mi y que junto a otros cien mil factores hacen que sea yo misma, con mis virtudes, y con mis defectos.

La nueva novedad, es que parece que todos llevamos un cocinero dentro, y que todos tenemos un paladar fino y exquisito. Pues lo siento, yo no. Me gusta el espectáculo, pero no me gusta esta nueva moda, como otras muchas, de mostrarnos lo buenos cocineros que son.

Cuando quiero, por necesidad, hacer o preparar algo de comida, tiro de la receta rápida. Busco en internet y la encuentro.

No puedo parar de oir últimamente a la gente, pues estuve la semana pasada en el …… “tantas estrellas Michelin“, que es de fulanito, si el que sale en la tele, o, si hombre, el novio de …..

Lo siento, aunque ya sea una persona mayor, y de avanzada edad, los platos de mi abuela, aun sin estrellas michelin son los mejores, y aunque montaplatos como si del mejor restaurante se tratará, solo por el amor que le pone a cada uno de sus platos.

Vamos, que me voy antes a casa de mi abuela, que a ningún otro sitio.

Esto no quiere decir que no me guste ir de restaurantes, o que no vaya a ir. Lo que me cabrea es la falta de criterio que tenemos en muchas ocasiones.